Pagar el precio de una propiedad puede parecer el obstáculo más grande para cumplir la meta de comprar tu propia casa, sin embargo, hay diferentes opciones que te pueden ayudar a financiar tu casa, ¡conócelas!
Comprar una casa es una de las metas más grandes para muchas personas, sin embargo, puede parecer algo lejano. Si bien puede llegar a ser un proceso un tanto difícil, no es imposible. Para lograrlo es importante que conozcas tus opciones financieras y el estado de tu economía, de esta manera podrás elegir la mejor opción para financiar una casa según tu situación particular.

Una de las maneras más comunes de financiar la compra de una propiedad es a través de un crédito hipotecario. Existen algunas instituciones de gobierno como el Infonavit o el FOVISSSTE que otorgan créditos a trabajadores del sector privado o del gobierno estatal y federal. Estas instituciones prestan diferentes montos de crédito según los ingresos mensuales del derechohabiente. Es importante que verifiques estar correctamente inscrito a cualquiera de las dos instituciones para poder solicitar un crédito con ellas.
Si no calificas como derechohabiente de alguna de estas instituciones también existe la opción de adquirir un crédito hipotecario a través de un banco. Cada banco tiene diferentes requisitos, pero en general son una gran opción para las personas que tienen un salario comprobable y buen historial crediticio.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), ha desarrollado algunas opciones para aquellas personas que no tienen cómo comprobar ingresos y les brinda diferentes esquemas de financiamiento.
Una de las opciones es con el esquema de ahorro, esta modalidad trata de que el comprador muestre su capacidad de pago ahorrando previamente un monto equivalente a cierto número de mensualidades que varía según el crédito hipotecario que solicites. Al final, el monto ahorrado lo puedes utilizar para pagar el enganche de la casa que compres.
Otra modalidad es la renta con opción a compra, en este caso por medio de la firma de un contrato de arrendamiento donde se expresa el deseo de compra de la propiedad y el monto de renta debe ser equivalente a la mensualidad que se pagaría por el crédito hipotecario, después de haber mostrado capacidad de pago se te podrá otorgar el crédito hipotecario.
Un esquema más simple es el de “buen pagador” el cual consiste en mostrar el pago puntual de tus deudas con tus estados de cuenta, lo cual funciona como un comprobante de la capacidad de cubrir el pago de un crédito hipotecario.
Si por el momento no cuentas con las posibilidades de obtener un crédito o pagar dinero en efectivo, pero cuentas con una propiedad, puedes considerar la opción de intercambiar tú casa. Esta es una práctica totalmente segura si la realizas de la manera adecuada. Es importante que consideres que el intercambio debe ser justo por lo que debes valuar tu casa para poder estar consciente del rango de valor que puedes buscar.
Esta opción puede tener la desventaja de que probablemente la oferta de casas que busquen o acepten permutas es menor a las que estén venta, sin embargo, sí existe esta posibilidad y es una excelente opción si además se sabe negociar.

Otra opción para financiar una casa es comprándola al contado. Esta es una buena opción si tienes el monto acumulado por alguna razón, por ejemplo, que hayas recibido alguna herencia, o que tus padres hayan decidido darte la cantidad en efectivo.
Una de las ventajas de comprar una casa al contado es que la transacción es más rápida, puesto que el dinero ya se tiene listo para ser entregado al dueño. Esto último facilita también la negociación, ya que a diferencia de los créditos hipotecarios donde el dueño debe esperar algunos meses para recibir su pago, en esta modalidad la entrega del dinero se puede hacer al momento.
Además, al cubrir la deuda al momento no pagarás intereses y por lo tanto el valor que aumente la propiedad será íntegro para ti.
Es importante que hagas un estudio detallado de tus finanzas de modo que si decides comprar al contado no te descapitalices para pagar el resto de tus gastos.